Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 9 noviembre 2009

Vengo de ver la película Ágora de Alejandro Amenabar. Evidentemente este no es un sitio para comentar las bondades de la película, pero quiero aprovechar la ocasión para dar mi visión particular de tres enfoques a la gestión del cambio.

Tengo que realizar una advertencia fundamental: el análisis que realizo se deriva de lo que muestra la película y no pretende en ningún momento ser un análisis historicista cuyo sitio tampoco es este.

Me centro en los que considero son los tres caracteres principales Hipatia de Alejandría, el Prefecto Orestes y Cirilo de Alejandría puestos en un momento histórico de cambio social en donde los protagonistas deben gestionar el mismo.

Comencemos por Hipatia, filósofa, matemática y astrónoma, y escasamente dotada para darse cuenta que sus herramientas intelectuales pertenecen a otras épocas en donde la tolerancia es más apreciada que la fuerza bruta. El resultado es que su posición queda ninguneada en la vorágine de los acontecimientos sin que su fuerza intelectual sirva para influir en los acontecimientos: Gestión equivocada al elegir herramientas inapropiadas para la situación.

El Prefecto Orestes, consciente de que el cristianismo es la fuerza creciente, abraza la nueva fe y pretende que desde su posición civil puede gobernar para todos sin enfrentarse a ninguno. Sus acciones son de reacción ante los acontecimientos: Gestión reactiva que va por detrás de los hechos por lo que los acontecimientos le sobrepasan y se ve expuesto a la humillación personal y del puesto que representa.

Finalmente Cirilo tiene un plan claro para extender el cristianismo y su poder en Alejandría. Para ello actúa directa o indirectamente a través de los apoyos que considera oportunos en cada momento: Gestión proactiva que provoca los acontecimientos liderando siempre la situación.

A pesar de la advertencia al principio, la realidad histórica no debe de alejarse demasiado de este análisis puesto que tanto los primeros como los segundos desaparecieron del devenir y fueron barridos por la marea cristiana.

Anuncios

Read Full Post »

“No nos podemos permitir tonterías, porque un certificado mal dado hundiría el sistema. Este negocio no trata de vender papeles, sino confianza” leo que dice un responsable de Aenor en El País de hoy con ocasión de un artículo que celebra los “20 años de calidad ISO”.

Acudiendo a la organización ISO para completar y, de paso corroborar, las  cifras que da el columnista, vemos que España es efectivamente el cuarto país del mundo en número de certificaciones ISO 9001 por detrás, en este orden, de China, Italia y Japón.

Y yo me pregunto, aparte de Japón, ¿se podría sacar alguna conclusión de que los otros tres países no sean conocidos precisamente por la excelencia en la gestión y/o calidad en la producción?

Parece como si los responsables de organizaciones de estos países con “peor fama” tuvieran que demostrar con algún tipo de certificación externa que ello son “buenos”.

A lo mejor esto es una nueva utilidad del proceso de certificación externo, y otra distracción para el objetivo último de perseguir la excelencia en la gestión.

Read Full Post »